Alimentación emocional

Cuándo canalizamos nuestras emociones a través de la comida

Abrir la nevera cuándo estamos de “bajón”, pasar por la pastelería para levantar el ánimo, perder el apetito o tenerlo de más cuando hay algo que nos preocupa….A todos nos resultan familiares este tipo de experiencias. Sin embargo, a veces la comida puede convertirse en una manera habitual de canalizar nuestras emociones…y es aquí cuándo surge el problema.

1. Comer en exceso para aliviar el malestar o sentirnos mejor

Pasarnos con la comida puede servirnos de distracción y alivio de los estados de ánimo negativos (aburrimiento, ansiedad, tristeza….). Incluso, sin darnos cuenta, podemos intentar llenar con la comida vacíos que tienen que ver con otras áreas de nuestra vida, de manera que nunca llegamos a sentirnos satisfechos. Y es que a pesar de que los alimentos ricos en grasas e hidratos de carbono hacen que nos sintamos mejor inmediatamente, la sensación pronto desaparece1, dando paso a la culpa por el consumo excesivo y a un mayor malestar. A su vez, sentirnos mal favorece que seamos menos capaces de controlar lo que comemos 1,2. Diversos estudios han mostrado como un estado de ánimo negativo hace más probable la elección de alimentos menos saludables (altos en calorías y en grasas)3. Podemos entrar así en un círculo vicioso del que a veces es difícil salir.

2. Controlar y restringir lo que comemos, otra manera no saludable de gestionar nuestros conflictos emocionales

El control excesivo de la comida puede ser una manera de desplazar la gestión de nuestras emociones. A veces lo que sentimos que no podemos controlar en nuestra vida, sin darnos cuenta, lo llevamos a la alimentación, sobre la que es más fácil ejercer control.  A veces es este tipo de desplazamiento el que está en la base de trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia.

3. Poner en palabras a tus emociones y aprender a distinguir el hambre físico del emocional

 En definitiva, nuestras emociones luchan para poder salir a la luz: tristeza, enfado, frustraciones, miedos… cuando no nos permitimos sentirlas, cuando intentamos evitarlas, se manifiestan a través de conductas, entre ellas, el modo en que comemos: ya sea por exceso o por defecto.

Por ello, pregúntate si sueles afrontar las dificultades a través de la comida. Si es así, te conviene buscar alternativas. Pon palabras a lo que sientes expresando tus emociones a personas de confianza, mediante escritura en un diario personal o a través de un proceso de terapia. Expresar tus sentimientos hará que no tengas que recurrir a la alimentación para canalizar lo que sientes.

La Psiconutrición, una disciplina que integra psicología y nutrición, es especialmente útil para abordar esta problemática.

 

REFERENCIAS

1 Cavallo, D.A., y Pinto, A. (2001). Effects of mood induction on eating behavior and cigarette craving in dietary restrainers. Eating Behaviors, 2, 113-127.

Rodríguez, S. (2007). Mecanismos psicofisiológicos implicados en la regulación afectiva y la restricción alimentaria de mujeres con riesgo de padecer bulimia nerviosa. Psicothema Revista De Psicologia, 1,(19), 30-36.

3Hendy, H. M. (2012). Which comes first in food-mood relationships foods or moods?Appetite, 2, 771-777.

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