Optimismo. Qué es y cómo desarrollarlo.

optimismotítuloEl optimismo es una de las capacidades psicológicas que puede determinar nuestra felicidad. Se define como un proceso cognitivo que implica la expectativa de resultados positivos y unas atribuciones causales externas, temporales, específicas en lapost1 interpretación de los acontecimientos malos o negativos, y en las atribuciones internas, estables y globales para los eventos buenos o positivos1. Esto es, los optimistas esperan que haya resultados positivos, y creen que tienen influencia sobre dichos resultados positivos, que además serán estables y no se esfumarán en un momento. Del mismo modo, ante una situación negativa los optimistas tienden a pensar que dicha situación es temporal y concreta: no todo saldrá mal porque haya pasado algo malo.

Personas optimistas, organizaciones optimistas

En el ámbito organizacional, el optimismo de los trabajadores ha sido relacionado con el desempeño laboral. Diversos estudios sugieren que los empleados optimistas, no solo se sienten mejor, sino que también consiguen mejores resultados. Por ejemplo, las ventas de una compañía de seguros que contrató nuevos agentes de ventas optimistas aumentaron en un 37% durante los dos primeros años1. Más recientemente, en un estudio realizado con 422 trabajadores de una fábrica en China se encontró una relación significativa entre el optimismo de los trabajadores y su rendimiento laboral2. Del mismo modo, un estudio realizado con 1032 trabajadores de 135 organizaciones americanas mostró que el optimismo de los empleados estaba relacionado con su rendimiento, satisfacción y felicidad3.

¿Podemos ser más optimistas?

Podemos aumentar nuestro optimismo a través de la detección y rebatimiento de los pensamientos pesimistas. Todos tenemos la capacidad de discutir pensamientos ajenos y de proporcionar otras explicaciones lógicas a situaciones que nos relata la gente de nuestro alrededor. Por ejemplo, ante una acusación de un compañero de trabajo: “no mereces el ascenso, los trabajadores te odian y eres un incompetente”, a modo de respuesta, nos vienen a la cabeza inmediatamente las razones por las que pensamos que esa acusación es falsa: la buena evaluación del desempeño que has obtenido y el éxito de los proyectos que has liderado. Sin embargo, cuando somos nosotros mismos los que nos hacemos esos reproches o acusaciones no solemos ser capaces de rebatirlos, aunque a menudo sean falsos. Para poder hacerlo, en primer lugar, debemos detectar nuestros pensamientos pesimistas, y después tratarlos como si fueran los de otra persona que intenta hacernos daño. También puede ayudarnos pensar qué le diríamos a un amigo o familiar ante esa situación.

El modelo ABCDE4 nos puede ayudar en este proceso:

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A – Adversidad

¿Qué ha ocurrido? Identifica la situación o evento que ha activado tu pesimismo. Puede ser un rechazo, un gesto, una llamada, pocas ofertas de trabajo en el periódico, etc.

B – Creencia o idea previa

¿Cómo interpretas la situación? Separa pensamientos de sentimientos. “Acabo de fastidiar la dieta” o “no valgo para este trabajo” son ejemplos de creencias.

C – Consecuencias

¿Qué sientes y haces a consecuencia de tu interpretación?

D – Rebatimiento

Proporciona pruebas en contra de las creencias negativas, las causas que atribuimos a la situación y sus implicaciones. ¿Qué evidencias apoyan mi creencia? ¿De qué otra forma puede interpretarse lo ocurrido? ¿Cuáles son las implicaciones de mi creencia? ¿Vale la pena que me aferre a mis creencias? ¿Obtengo algún beneficio al seguir pensando así o hay otra creencia que me beneficiará más?

E – Revitalización

Sé consciente de las nuevas consecuencias (sentimientos, comportamientos, acciones) que podrían derivarse de una explicación o creencias diferentes y más optimistas.

Ejemplo:

A. He cometido un error en el trabajo.

B. Soy un desastre, no valgo para este trabajo, me van a despedir.

C. No merece la pena que me siga esforzando. Este error hace que esté insegura sobre mi capacidad para asumir nuevas responsabilidades, por lo que no aceptaré nuevos retos.

D. ¡Un momento! No tengo experiencia realizando esta tarea, es la primera vez que la hago. El resto de tareas que he hecho hasta el momento han estado bien, y mi jefe está satisfecho con mi trabajo. Este error no puede echar por tierra todo lo que he conseguido hasta ahora.

E. Puedo corregir el error y esforzarme más la próxima vez. Si no sé cómo hacerlo pediré ayuda. Estoy contenta en este nuevo trabajo y, aunque a veces suponga un reto, estoy dispuesta a aprender y mejorar.

¿Y tú cómo ves el vaso, medio lleno o medio vacío?

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Referencias:

1Seligman, M.E.P. (1998). Learned optimism. New York: Pocket Books.

2Luthans, F., Avolio, B.J.,Walumbwa, F. O. y Li, W. (2005).The psychological capital of chinese workers: Exploring the relationship with performance. Management and Organization Review, 1(2), 249-271.

3Youssef, C. M. y Luthans, F. (2007). Positive Organizational Behavior in the workplace: The Impact of hope, optimism and resilience. Journal of Management, 33(5), 774-800.

4Seligman, M.E.P. (2002). Authentic happiness: Using the new positive psychology to realice your potential for lasting fulfillment. New York: Free Press.

photo credit: Camdiluv ♥ via photopin cc